África se muere de sed.

Este continente tiene un buen potencial de agua para sus 850 millones de habitantes con 6.460m3 por persona/año, cifra muy importante. Este dato es más estadístico que real y se da por efecto del caudaloso río Congo y los humedales de los trópicos.

África tiene el mayor desierto del mundo, el Sahara, con 8.600.000 de km2. Hay otros dos muy importantes, el de Kalahari y el de Namibia. La desertización está aumentando continuamente, sobre todo en la desembocadura del río Senegal, en Somalia y en la franja que abarca desde Mozambique hasta la zona costera de Sudáfrica.
La utilización de aguas contaminadas se revela en África como uno de los mejores aliados para la expansión del SIDA, pues debilita los cuerpos y contribuye a quebrar la inicial y precaria inmunidad de estos enfermos.

En 1985, hubo una sequía que duró cuatro años, en la que murieron varios millones de personas, debido a las malas políticas del agua, que provocaron que las cosechas fueran malas lo que originó grandes hambrunas.Los enormes ríos de África Occidental empiezan a perder caudal, lo que origina que la economía de los países ribereños entre en crisis. Sirva como ejemplo Ghana que depende para su desarrollo del suministro eléctrico de la presa de Akasombo, sobre el río Volta.

Malí es uno de los países más pobres del mundo, dependiendo íntegramente del río Níger para su alimentación, transporte y agua. En consecuencia, tiene un alto riesgo de catástrofe medioambiental, debido al nivel de contaminación que presenta. Nigeria, país con más de 130 millones de habitantes no da acceso al agua potable a la mitad de su población.