Hay que denunciar y actuar cuando el agua que da la vida se halla amenazada de forma tan sistemática y generalizada.

Agua para la vida.

Cómo combatir las causas

¿Por qué se da esta situación? “En Uganda -explica Ddamulira-, se combinan varios factores: presupuestos insuficientes, distribución desigual, falta de tREDAología adecuada para las zonas rurales, corrupción de la administración pública.” Ddamulira es un experto de la Agencia de Cooperación e Investigación para el Desarrollo, que apoya proyectos de suministro de agua y saneamiento, además de concientización y formación, dirigidos especialmente a las mujeres.

Para Moshe Tsehlo, de Lesotho, es en la gestión pública donde radica una de las principales causas del problema. En su país, cinco embalses permiten al gobierno vender agua a Sudáfrica. Lo que sucede con los ingresos obtenidos es un misterio, dice, por la falta de transparencia gubernamental. Aunque las fuentes del agua están en zonas rurales, éstas no son una prioridad para el gobierno a la hora de decidir el suministro. En consecuencia, la agricultura de subsistencia padece por falta de riego, y las poblaciones afectadas emigran de las aldeas a las ciudades.

Tsehlo es el coordinador en Lesotho de Uso Participativo y Ecológico de la Tierra, una organización que promueve y presta apoyo a pequeños proyectos de extracción de agua, riego y embotellado. “A nivel nacional, nuestro esfuerzo apunta a reformar la Constitución para incluir el acceso al agua como derecho humano”, dice. “Necesitamos ese marco legal para impedir la privatización del agua en nuestro país”, añade.

Ddamulira y Tsehlo participaron en el Foro Social Mundial que tuvo lugar del 20 al 25 de enero en Nairobi, Kenia. También estuvieron allí Danuta Sacher, jefa del departamento de política y campañas de Pan para el Mundo (Alemania), y Asa Elfstrom, asesora senior sobre agua y desarrollo de la Iglesia de Suecia.

Para Sacher, la tremenda escasez de agua que tantas poblaciones sufren en todo el mundo es una clara expresión de la marginación de los pobres. “A los gobiernos no les importan los pobres. Tampoco prestan atención al ciclo del agua a largo plazo”, dice. “Sólo son capaces de ver la cuestión con ojos comerciales, y no captan el problema en toda su complejidad.”