El 22 de marzo de este año celebramos el Día Mundial del agua, celebración que se realiza anualmente desde el año 1933, pero cada año resulta una fecha más importante.

No hay duda de que el agua es el elemento más importante para la vida. Pero, en estos últimos años el agua dulce ha cobrado importancia creciente desde que las fuentes de agua dulce en nuestro planeta son cada vez más escasas y se viene incrementando los niveles de contaminación de las mismas.

Se habla hoy de la crisis Mundial del agua, en vista de que las proyecciones a futuro son preocupantes. En reciente reunión del Foro Económico Mundial, los expertos han declarado que la población requerirá 30% más agua de la que la naturaleza debe reponer. Esto nos alerta de la necesidad de generar cambios radicales en las formas de uso del agua: ahorrar, tratar, reciclar, desalinizar, son y serán verbos más importantes en relación al agua, que de no considerarse pueden revertir en situaciones insostenibles, por lo que muchos proyectan que las guerras del futuro han de ser por agua.

Festejemos pues este 22 de Marzo haciendo una profunda reflexión de lo afortunados que somos al contar con este valioso elemento.

  1. No hay vida sin agua. El agua es un tesoro indispensable para toda actividad humana.
  2. El agua no es inagotable. Es necesario conservarla, controlarla y, si es posible, aumentar su cantidad.
  3. Contaminar el agua es atentar contra la vida humana y la de todos los seres vivos que dependen del agua.
  4. La calidad del agua debe mantenerse en condiciones suficientes para cualquier uso; sobre todo, debe satisfacer las exigencias de la salud pública.
  5. Cuando el agua residual vuelve al cauce, debe estar de tal forma que no impida usos posteriores.
  6. Mantener la cubierta vegetal, sobre todo los bosques, es necesario para conservar los recursos del agua.
  7. Los recursos del agua deben ser inventariados.
  8. La correcta utilización de los recursos de agua debe ser planificada por las autoridades competentes.
  9. La conservación del agua debe potenciarse intensificando la investigación científica, formando especialistas y mediante una información pública adecuada.
  10. El agua es un bien común, cuyo valor debe ser conocido por todos. Cada persona tiene el deber de ahorrarla y usarla con cuidado.
  11. La administración del agua debe fundamentarse en las cuencas naturales más que en las fronteras políticas y administrativas.
  12. El agua no tiene fronteras. Es un bien común que requiere la cooperación internacional.

Círculo de Lectores